La esperanza en la prueba – Javier Alonso

En el aprieto, me diste anchura (Salmo 4,9).  La esperanza en la prueba.

Javier Alonso. 

Es doloroso ver cómo todas las semanas se acerca alguien a la sacristía y te pide la bendición porque ha decidido salir del país en busca de mejores posibilidades de vida. Es duro dejar la patria cuando sólo te mueve el deseo de supervivencia.

La historia tiene incontables ejemplos de la experiencia de la emigración forzosa. Dejaron su tierra los hijos de Jacob en busca de alimento; los judíos vieron cómo se destruyeron sus tradiciones y sufrieron el exilio en Babilonia. Hasta la misma familia de Jesús tuvo que escapar de Galilea porque el rey Herodes inició una persecución.

La fe cristiana crece y se consolida cuando se arraiga a la propia tierra, cuando se traduce en expresiones culturales, cuando nace una comunidad de hermanos que comparten la vida y cuando se dedica tiempo para la oración, el estudio y el servicio. Todo ello requiere una comunidad con unos mínimos de estabilidad y arraigo.

Los católicos de Venezuela están viviendo el problema del exilio forzoso que separa familias, produce desafección religiosa y desarticula comunidades. Si la Iglesia no acompaña pastoralmente estos movimientos migratorios, se puede producir un gran desarraigo cultural y religioso que expulse a los fieles de sus comunidades.

El gran éxodo venezolano tiene grandes desafíos pastorales. Las iglesias de los países receptores deben organizar una buena acogida en las parroquias, los centros sociales y las escuelas de modo que se sientan “como en casa” y se integren rápidamente. Por su parte, la iglesia venezolana ha de acompañar el duelo que supone la salida de la tierra, ha de ofrecer posibilidades para hacer más llevadera la dura situación de cada día y, sobre todo, ha de seguir denunciando las injusticias que están el origen de la emigración.

En Venezuela, la Iglesia camina con grandes dificultades. Se vive un momento de prueba que está purificando la fe haciéndola más auténtica y viva. Sin embargo, estamos confiados en la promesa de Dios que nos consuela en medio de la tribulación.

Iremos publicando algunos “posts” de cómo la Iglesia intenta ser un lugar de esperanza en estos momentos de tanto aprieto.

Javier Alonso