Imagen – Soledad del Cañizo

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Después de darle algunas vueltas he decidido inaugurar mi aventura en la web de la EPJ con esta imagen del sol y el mar momentos antes de unirse para terminar de pintar el bellísimo atardecer que puede apreciarse en la instantánea.

Y la he elegido porque viene a juntar dos imágenes que encuentro muy metafóricas y significativas:

  • El mar: metáfora perfecta de la vida principalmente marcada por el tiempo, tanto temporal (el tic tac eterno de las olas en su continuo ir y devenir) como atmosférico (tormentas y temporales que pueden agitarnos en determinados momentos).
  • El sol: astro asociado desde tiempos inmemoriales con la divinidad e imagen que, personalmente, me ayuda a acercarme más que ninguna otra a esa realidad de Dios tan inmensa e imposible de abarcar por nuestro humano y limitado entendimiento. El sol ilumina, da calor y alegra la vida y, aunque lo percibamos de forma externa, nos acaba afectando también internamente en todos los sentidos. A esto se suma el hecho de que, aunque mi nombre completo sea Soledad, muchos amigos me llaman sol. Esta tontería hace que para mí sea todavía más perfecta la analogía entre el Sol y Dios ya que el Dios en el que o creo no es una realidad ajena a nosotros, sino un Dios personal al que podemos llamar padre y que nos conoce a cada uno por nuestro nombre.

En resumidas cuentas, para mí esta foto viene a reflejar la increíble y a la vez sencilla belleza que puede llegar a producirse como fruto de la unión entre el mar y el sol. Y, como mi intención con mis futuras publicaciones en esta web es relatar la belleza y plenitud de la experiencia de la fe en el día a día, creo que no podría haber encontrado una imagen más ilustrativa.

Soledad del Cañizo.