ENTREVISTA A LA TEOLOGA Y ARTISTA MERCEDES NAVARRO – Raúl Landa

En este número vamos a cambiar de registro. Hasta ahora hemos presentado unos grupos de música, en esta ocasión os presentamos una artista gráfica y poeta. Ella es Mercedes Navarro mercedaria de la caridad, más conocida por su perfil de doctora en Psicología y Teología y licenciada en Ciencias Bíblicas. Autora de numerosos libros, cofundadora y miembro de varias asociaciones teológicas feministas. Ha sido reconocida su labor con el premio Fundación Herbert-Haag en 2017 a la libertad religiosa.

Su biografía es extensa y muy interesante, por lo que además de su vertiente artística no queremos perder la oportunidad para que nos hable de otros temas.

 

Coge el pincel, y con él danos unas pinceladas de tu vida, tu vocación mercedaria, tu opción por los pobres, …

Nací en Jerez de la Frontera (Cádiz) en 1951 y en 1968 ingresé en el noviciado de las Mercedarias de la Caridad en Cájar (Granada). La revolución del 68 me dejó tocada para siempre.

He tenido una vida rica y compleja, hacia dentro y hacia fuera, porque la libertad, que es un pilar de mi carisma (junto con el amor), no es fácil de aprender ni de vivir. Ha sido en la congregación donde he aprendido la libertad y donde hemos crecido juntas, ella y yo, a veces en armonía y otras muchas en tensión y en batalla abierta.

Desde muy niña tengo conciencia de las injusticias en relación con los géneros, pero me uní al movimiento feminista a finales de los 70, en Salamanca, mientras estudiaba Psicología. Luego dejé la militancia, pero de ninguna manera el feminismo, entendido como esa cosmovisión que percibe en alta fidelidad la pirámide del patriarcado como un sistema de multiplicación de injusticias, en cuyos escalones últimos (de cada estrato) se encuentran las mujeres. Es una cosmovisión profundamente crítica, pero también constructiva y creativa, llena de propuestas liberadoras y, por ello, igualitarias. Por eso es tan revolucionario el feminismo y produce tanto malestar, sobre todo a los aparatos de poder. Obvia decir que lo mismo que hay mujeres machistas y patriarcales, hay hombres feministas, aunque no abundan mucho por desgracia. No puedo separar mi feminismo de la lectura y estudio de la Biblia, sobre todo de los Evangelios y, en particular, de Marcos que es mi preferido. El feminismo es para mí un humanismo cristiano de alta calidad, que vivo como mercedaria.

Estudié la especialidad de Biblia (en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma) porque deseaba tener acceso a los textos en sus idiomas originales e instrumentos para poder estudiarlos e interpretarlos yo misma. Soy exegeta feminista y mis libros y están escritos en esa perspectiva. Es mi manera de ser fiel al mensaje igualitario, universal, liberador y amoroso de Jesús. Llevo toda mi Vida Religiosa comprometida con las mujeres como causa de lo humano y lo he expresado de muchas maneras, aunque desde hace mucho esa expresión pasa mayoritariamente, no exclusivamente, por la tarea intelectual. De hecho, estuve varios años trabajando como psicóloga en un centro de discapacitadas psíquicas y ejerzo como psicóloga clínica desde hace más de 30 años, la mayor parte de las veces con mujeres.

Me apasiona la música. Formé y dirigí un coro de cien personas en Villacarrillo (Jaén) y otro más pequeño, infantil, en Consuegra (Toledo), con el que grabé un disco en el varias canciones fueron compuestas por mí. Era el año 1978 y por entonces yo componía canciones. Tengo mucho que agradecer a D*s y a mis hermanas de congregación. Mucho que agradecer a mis amigas y algunos amigos, a mi familia y a la vida, don divino y don humano acumulado durante millones de años hasta hoy y hasta aquí. Hasta mí. Gratuitamente.

En su vertiente artística, tiene varios libros en pequeño formato “La luz y el universo” (2017), “El ansia y la sed” (2018), ambos en San Pablo y “la libertad y el amor” (2018) con Esepé ediciones, en los que presenta imágenes unidas a textos de talante poético y evocativo. Muy interesantes y absolutamente recomendables.

¿Desde dónde te viene esta vena artística? ¿Qué es lo que te inspira?

Mi padre tenía mucha sensibilidad artística y aunque murió con cuarenta y un años y yo solo tenía doce, me transmitió esa mirada al mundo y a la vida. Son el mundo y la vida mis fuentes de inspiración. Están llenos de color, de formas, de texturas, de luz… Pero las experimento de dentro afuera, como si mi inconsciente estuviera bebiendo continuamente de todo lo externo y relacional y luego lo fuera elaborando tranquilamente, sin tiempo, como es propio de él. Como le pasa a cualquiera. Los humanos tenemos un mundo inconsciente, individual y colectivo, increíble.

¿Tienes alguna influencia artística? ¿Cuales?

Soy heredera agradecida de toda la tradición artística occidental que me ha sido transmitida en la escuela, en los museos, los libros, y amigas y amigos pintores y escritoras… En la pintura me fascinan Velázquez y Rembrandt, Artemisia Gentileschi y Goya, Picasso y Judy Chicago, Berthe Morisot, Maruja Mallo y Tamara de Lepicka, algunas obras del expresionismo… por citar algunas. Soy ecléctica en mis gustos, como salta a la vista, y seguramente eso también se refleja en mi pintura.

¿Qué quieres transmitir al espectador?

Cuando pinto no pienso en nadie y, frecuentemente, en nada, pues la mayor parte de las veces comienzo a pintar sin tener ni idea de lo que voy a hacer ni de lo que quiero hacer. Pinto para expresarme a mí misma, como una vía indirecta, también, de autoconocimiento. Casi nunca acepto encargos porque soy incapaz de amoldarme a las expectativas de nadie. Esto hace que me sorprenda mucho lo que los demás ven en mis pinturas y lo que yo misma veo cuando termino un cuadro. Cada uno es una sorpresa para mí.

¿Cuáles son los temas que más te gustan?

Tengo una amiga que me dice que siempre pinto “tumbas vacías”, en referencia a mis representaciones de la resurrección, sobre todo la escena final del evangelio de Marcos. Es una exageración, porque me salen paisajes, ciudades, abstracciones geométricas y otras abstracciones informes, pero es cierto que repito elementos reconocibles en sus grandes diferencias. Me gusta mucho experimentar con retratos, explorar expresiones, por ejemplo, la mayoría de las veces de un modo que podríamos llamar “expresionista”. Y, sí, me salen paisajes que yo considero paisajes interiores, y a veces pinto versiones diferentes de un tema que aparece de pronto. Las llamo “series”.

¿Qué técnicas empleas?

Mi soporte habitual son las cartulinas sobrantes de paspartous, las tarjetas, el papel… lo que llamaríamos material reciclable. Pero también pinto sobre tabillas enteladas y lienzo; en ocasiones, en láminas metálicas superfinas, y para la acuarela, además, el papel propio. Me gusta explorar las posibilidades de los diferentes soportes. Utilizo básicamente el óleo y la acuarela. Y mi pincel preferido para el óleo son los dedos. También uso la espátula y en ocasiones los pinceles. No mezclo previamente los colores, sino que los aplico directamente sobre el cuadro. Ya ves que no soy precisamente muy ortodoxa…

¿Qué te aportan la pintura y la poesía?

La pintura es una zona de libertad que protejo con mucho celo. No dejo que intervenga nadie, ya que no me dedico a pintar ni dependo de la pintura (tengo ese privilegio). De hecho, llevo pintando muchos, muchos años y exceptuando una exposición que hice en Illescas (Toledo) hace ya mucho tiempo, hasta ahora no he mostrado públicamente mi pintura (en los libritos). No es que me la guarde para mí, sino solo que dependo poco de si la ven o no, de si gusta o no gusta. Comprendo que puede sonar raro, pero es así y lo percibo como un espacio libre.

Antes de pintar en serio ya escribía poemas. Tengo publicado también un librito de poesía llamado “Piel de mujer” en ediciones EJE, pero nada más, y ya hace tiempo que no escribo poemas. Lo hacía cuando, sobre todo, cuando no pintaba. Es como si mi inconsciente, mi mundo interior, necesitara una vía de expresión artística y si no encuentra libre un canal busca o crea otro.

¿Qué le dirías a una persona que quiere ser pintor/a y poeta/poetisa?

Si alguien quiere pintar, que se ponga y lo haga con los medios de que disponga. Que explore, que experimente y seguro que sus propias expresiones le irán marcando caminos. Nadie parte de cero, por eso alimenta mucho ver pintura, ir a exposiciones, fijarse en lo que a cada cual le llama la atención, en lo que una ve y quizás no ven otras personas, en los estilos que a cada cual le saltan a la vista. Y alguien si descubre que es su mundo, que se quiere dedicar, o que quiere simplemente cultivarlo, entonces necesitará formarse, claro está.

Con respecto a la poesía, en verso o en prosa, diría algo parecido. A mí me ayuda mirar la vida en su belleza, descubrir la belleza que se encuentra en todas partes, en lugares y personas donde no se esperaría. Una maceta con una flor en la puerta cochambrosa del peor barrio de Guatemala, por ejemplo. Una mirada compasiva en un conflicto relacional. El buen cine. No sé, la belleza está pero hay que desear verla. Para la poesía ayuda mucho la buena literatura, desde luego. Yo soy una lectora compulsiva desde que era una niña y supongo que la literatura ha ido formando y cultivando mi sensibilidad. Cultivar la poesía exige silencio, mundo interior, lectura, ritmo lento… Ir contracorriente, creo yo, de vez en cuando.

Estas son las dos obras que nos ha presentado y hemos votado.

Es una acuarela de pequeño tamaño, sobre fina cartulina blanca.

Lo que veo al mirar desde fuera son arcos de luz que se entrecruzan, como muchos de los que encontramos en la naturaleza. Pero también veo puentes que invitan a cruzar desde los lados más sombríos a los más luminosos de la realidad, de las relaciones, de la vida. Puentes diferentes.

Este es un óleo, también de pequeño tamaño, sobre cartulina de paspartout. Me evoca, este sí, la pascua, la resurrección según lo que cuenta Mc 16,1-8. Un torrente de luz que comunica el aquí con el allí, que parece ir de dentro afuera, aunque también podría ser al revés. A la vez, pienso en la energía del universo, en el principio, entendido como ese punto de fuerza luminosa que trae la vida.

Muchísimas gracias Mercedes, y Felicidades por este estilo de vida ejemplo para muchas personas de Iglesia de base.