A la espera – Juan Jaime Escobar

Todos esperamos y todo, a la larga, es espera.

Creo que en el rostro de las personas se adivina siempre una espera. Ahí, detrás de los secretos que todos guardamos, detrás de nuestras angustias personales y de los sufrimientos que llevamos escritos en el alma, ahí, detrás del amor sin colmar y detrás de ese vacío que parece no llenarse con nada, hay una espera, una profunda espera. Esperamos ser amados, esperamos ser correspondidos, esperamos ser escuchados, esperamos ser perdonados, esperamos ser comprendidos. Esperamos tiempos mejores, esperamos amores fieles, esperamos manos amigas, esperamos alegrías más claras. Esperamos que pase este momento de dolor o de duda. Esperamos pasar este apuro y esperamos encontrar lo que queremos. En todo caso, todo es espera y siempre estamos esperando.Resultado de imagen de esperar

Tal vez nos parecemos a Penélope, la esposa esperanzada de Ulises. Tejemos y deshacemos diariamente esta tela de nuestras vidas, mientras esperamos que de lejos nos traigan buenas noticias, o nos llegue un amor, o nos digan que somos queridos. Y todos los días nos asomamos a las terrazas de nuestra existencia, para contemplar el horizonte y ver si por allá, en la lejanía, ya se adivina la llegada de lo que tanto anhelamos o de aquel que queremos.

Pues bien, por un año más podríamos mirar a lo lejos y descubrir entre las estrellas ordinarias esa otra estrella que nos habla de un amor divino hecho humanidad, hecho niñez, hecho nosotros. Un amor para nuestra espera. Un amor que nos espera.