SINODO 2018

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El documento preparatorio para el Sínodo
Ficha 6. Fe, discernimiento, vocación (1)

Juan Carlos de la Riva y Alicia Ruiz López de Soria

«Confianza básica»

Pareciera que en estos momentos todos hemos echado el ancla de nuestro barco en el puerto de la desconfianza. Lo que se dice confiar de verdad, solo lo hacemos en nuestra familia y en nuestros amigos. ¿O no? En cualquier momento nos pueden robar el móvil, vacilarnos, podemos enterarnos de una doble vida… Además, las instituciones y los representantes políticos en su mayoría no nos ofrecen credibilidad. Esto, aunque justificado, no es positivo ni en la vida personal ni para la vida social. Gritar «¡corruptos!» cada dos por tres es, como mínimo, lamentable y perjudicial.

Afortunadamente, la desconfianza no alcanza entre nosotros límites extremos: no dudamos de que el piloto quiera llegar felizmente a su destino, tampoco de que el amigo esté a mi lado cuando lo necesite, ni desconfiamos de los deseos del médico de salvar vidas, tampoco sospechamos cada mañana de que un loco nos empuje a las vías del tren cuando esperamos su llegada al andén… Seguimos manteniendo una «confianza básica», tanto mayor cuanto mejor hemos sido cuidadosamente atendidos de pequeños en nuestras necesidades.

Sobre la confianza básica se asientan en el futuro la confianza en uno mismo, en los demás y en Dios. De ahí su importancia. Sin lugar a duda, explica muchas cosas que nos ocurren en nuestra psicología y en nuestra afectividad cuando somos mayores.

Creer en el amor, llamada y promesa

Que los jóvenes se sientan acogidos y llamados al amor. El segundo apartado del documento nos empuja a cuantos hemos recibido el don de la fe y nos sabemos acompañados, a hacerlo también con nuestros jóvenes: que su vida sea experiencia de acogida y confianza de un camino que culmina en plenitud.

Nos pide el papa una actitud para este acompañar: la ternura, la bondad, que es expresión de nuestra fortaleza de ánimo, y nuestro deseo de perseverar con el joven en un buen discernimiento de su vocación y otras decisiones fundamentales.

Bajo el epígrafe 1. «Fe y vocación», se nos describe a qué vocación hemos sido llamados: a la alegría del amor, un amor digno de fe, de ponerse en sus manos, y que transforma nuestras relaciones construyendo un verdadero mundo de hermanos. La fe no es por tanto refugio de débiles, sino ponerse en manos del Espíritu y encarnar la Palabra en lo concreto de la vida.

Es un trabajo que se hace en la conciencia, contando con la inteligencia y afectividad, y nadie puede sustituirla como espacio inviolable de acogida de la promesa.

Se citan dos obstáculos: el contexto de cambio e incertidumbre, y los otros apegos interiores de los que hay que liberarse. Se confirma con optimismo la capacidad de toda persona para sobreponerse a ellas y optar por el bien: «Homo capax Dei» (el ser humano es capaz de Dios), título del primer capítulo del Catecismo de la Iglesia Católica.

Lo que se plantea en este epígrafe es sin duda que fe y vocación se interrelacionan y complementan. Seguro que te surge la duda… ¿y cómo van a hacer nuestros jóvenes sin fe una opción vocacional cristiana? Amedeo Cencini1 nos propone un camino al revés, de la vocación a la fe. Se trata de sacar consecuencias de esa frase leída en este documento preparatorio, de que «el amor es digno de fe», de que exista, de que nos pongamos en sus manos: Leamos a A.Cencini:

«Se puede hacer un recorrido que por su naturaleza conduce de la opción de fe a la osadía de la opción también vocacional, pero igualmente un camino auténticamente vocacional refuerza la fe, y afianza todavía más la adhesión creyente; es más, la provocación vocacional podría ser precisamente camino propedéutico para la fe. Y camino muy oportuno hoy, en esta fase de nueva evangelización. Ciertos jóvenes lejanos o indiferentes al tema religioso podrían ser alcanzados precisamente a través de la reflexión sobre su futuro, al que es imposible que sean indiferentes. A otros tibios o simples observadores se les podría provocar a vivir coherentemente la fe precisamente por la tarea ineludible, o por la exigencia imprescindible de proyectar la vida. En ambas situaciones la fe se pone como ayuda y compañera de viaje, y también como estímulo fuerte y confrontación objetiva, punto de referencia provocador y precioso. Mientras que allí donde la animación vocacional es concebida y programada como vía de descubrimiento o recuperación de la fe, la pastoral vocacional deja de tener un papel subalterno y asume una fisonomía mucho más competente y estratégica en un tiempo de descristianización de la sociedad por un camino de redescubrimiento y de reapropiación de la fe».

Para trabajar con los jóvenes, con equipos de acompañantes…

Para ti joven

Para ti acompañante

Para vuestro equipo evangelizador

¿Cómo andas de confianza básica?

¿Cómo entiendes la palabra vocación? ¿A qué te suena?

¿Se puede llamar vocación simplemente a elegir lo que te gusta?

Se habla de un contexto de cambio e incertidumbre… ¿Será eso una excusa para no decidir nunca algo que dure?

La fe tiene que ver con optar por el Amor, sinónimo de Dios según Jesús… ¿Qué relación le ves al amor y a la fe?

¿Se puede creer en el amor? Optar por él te podría llevar a confiar a ciegas en sus propuestas… ¿No es eso algo parecido a la fe

Busca en experiencias humanas la raíz de tu confianza en Dios. ¿Eres capaz de citar algunas de ellas?

¿Cómo andas de ternura y bondad, para acompañar con paciencia procesos que son cada vez más largos en los jóvenes?

Se menciona el respeto por la conciencia inviolable… ¿Crees que caemos en manipulaciones y acompañamientos «interesados»?

¿Crees que se puede trabajar la vocación al Amor en un contexto de jóvenes menos creyentes? ¿Podría ser ese un camino hacia la fe, como apunta Cencini?

El contexto de cambio e incertidumbre deja al joven en una actitud de posponer toda decisión o no tomar ninguna. ¿Podemos proponer algo que no cambie en un mundo cambiante?

¿Hasta qué punto confiamos en el protagonismo de los jóvenes en las acciones evangelizadoras?

¿Sienten nuestros jóvenes que son acogidos y amados? ¿En qué situaciones no es tan claro?

¿Qué dificultades internas y externas obstaculizan que un joven se haga la pregunta vocacional?

¿Percibimos en nuestro entorno una cultura antivocacional, una perversión de la palabra vocación que provoque rechazo en los jóvenes?

¿Qué posibilidades abre este camino de Cencini, de la vocación para el amor, a la fe en el Amor?

Algunos vídeos para compartir

Vídeo CTV: https://www.youtube.com/watch?v=RzPu9cBe4-Q

Un mensaje a los jóvenes: https://www.youtube.com/watch?v=U3iIHBYV8Y0

El tapiz de sus sueños, Florentino Ulibarri

Tú nos revelaste, Jesús,

que para hacer el tapiz del querer del Padre

hemos de entretejer los hilos presentes en la creación

con los que surgen en la vida cotidiana

aunque parezcan toscos y sin gracia;

que en el proyecto hemos de mezclar

hilos de todos los colores

poniendo en la tarea todo nuestro ser

-alma, mente y corazón-.

Solo así quererle será gozo y bien.

Y si el alma se nos vuelve yerma,

o si nuestra mente pierde su agudeza,

o si el corazón se nos tuerce o desvaría,

porque en el camino hay otras cosas

que le hacen competencia

-otros señores en guerra viva,

aún plazas de su pertenencia-

tú nos dijiste, muchas veces a lo largo de la vida,

que Él solo quiere personas libres y enteras.

Solo así quererle será gozo y bien.

Amar a Dios es lo primero y principal;

pero para que esto florezca y sea

-a la intemperie y en las cuatro estaciones-

necesita expresarse en el amor al prójimo,

al que hemos de querer, sea como sea,

como nos queremos a nosotros mismos.

Por eso, quien no sabe amarse

no puede amar a sus semejantes

ni hacer el querer de Dios Padre.

Solo así quererle será gozo y bien.

Amar a Dios y amar a los demás:

no hay más, con religión o sin ella.

Aquí queda dicha toda la buena noticia

para quienes preguntan o callan

-fariseos, sacerdotes y sabios

o pertenecientes al pueblo llano-;

aquí se condensa y resplandece

toda la Biblia –la Ley y los Profetas-

lo digan o no las iglesias.

Solo así quererle será gozo y bien.

Pero nosotros seguimos tejiendo,

con otros hilos y modelos,

pensando que hacemos algo hermoso

-el tapiz de sus sueños-

cuando lo que hacemos son redes

que nos retienen y aprisionan

y no nos dejan ser libres.

___________________

1 A. Cencini, Cómo educar en la fe y en la elección vocacional adulta y madura, http://dpv.archimadrid.es/index.php/documentos/articulos-vocacionales/262-como-educar-en-la-fe-y-en-la-eleccion-vocacional-adulta-y-madura

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