COMUNIDADES

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Carlos Jesús Delgado Reguera
carlosjesusd@yahoo.es

El Foro Ecuménico Pentecostés es un espacio de diálogo y encuentro, entre las iglesias cristianas que pertenecen al movimiento ecuménico en España. El coordinador del FEP, Carlos Jesús Delgado (Justicia y Paz), señala que «resumiendo mucho, el Foro surge de una experiencia para preparar la tercera Asamblea Ecuménica Europea de Sibiu y la experiencia de comunión eclesial de una Vigilia en Pentecostés». Tras Sibiu se formaron grupos de trabajo sobre ecología, derechos humanos, inmigración y otros temas de carácter social. A ellos se unían el Evangelio y la oración como pilares para el comienzo de un caminar juntos. Carlos asegura que «en el Foro no entramos en dogmas ni en grandes debates teológicos, sino que hacemos un trabajo muy del día a día, con los problemas que hay en España o en África, que podemos abarcar todos desde un diálogo sin competencias».

El Foro Ecuménico Pentecostés ha cumplido 10 años. En la celebración de Pentecostés de este año lo hemos celebrado. Os presentamos parte de la introducción que se hizo en esta celebración.

Antes de iniciar la celebración, me han pedido que haga una reflexión de los 10 años de encuentros ecuménicos, en torno a la gran fiesta del Espíritu Santo, que lleva organizando este Foro Ecuménico Pentecostés. Como veréis en el cartel, nos hemos sumado al lema elegido para celebrar el 70 aniversario del Consejo Mundial de Iglesias: «caminando, orando y trabajando juntos».

 Me gustaría detenerme en este lema:

CAMINAR

Caminar es un verbo que nos invita a movernos, a trasladarnos de un sitio a otro… a desinstalarnos de nuestra comodidad abandonando una actitud pasiva, inmóvil.

Hay quienes caminan en círculos toda la vida, temerosos de salirse de lo conocido, sin arriesgarse a salir de la rutina.

También están los que deciden caminar contra corriente y abren sus propias sendas, ante la mirada atónita y acusadora de los demás. Inquietos, inspirados y audaces, son los pioneros que exploraran nuevos horizontes, indicándonos nuevos caminos y formas de ser y estar en la vida, guiados por el Espíritu Santo.

Me gustaría resaltar entre otros muchos, a dos de estos pioneros que hace 10 años fueron llamados por Dios a su presencia, nuestro querido hermano y amigo Julián García Hernando (fundador de las Misioneras de la Unidad) y nuestra hermana Chiara Lubich (fundadora del Movimiento Focolar).

Don Julián construyó diversos puentes de unidad entre diferentes confesiones y religiones, y sembró semillas de fraternidad entre individuos y colectivos.

En este sentido, el Foro Ecuménico Pentecostés inició en 2007 un nuevo camino, con estilo propio, por el que en estos años han transitado decenas de personas de diferentes nacionalidades y confesiones… gracias a lo cual tenemos amigos en diferentes países de América y Europa, hasta en Timor Oriental…

ORAR

Jesús se nos muestra diariamente como el Camino, la Verdad y la Vida, pero a la vez, no limita las sendas… Todos los caminos conducen al Padre, si llevamos un estilo de vida conforme a los valores del Evangelio.

Pero hay dos caminos que son necesarios recorrer desde la oración:

  • Por un lado, está el camino interior, el camino que recorremos dentro de nuestros pensamientos, palabras, sentimientos o emociones, que requiere de la oración para avanzar hacia la conversión, abajando nuestros muros y dando paso en nuestro corazón a Dios mismo, encarnado en el prójimo.
  • Por otro lado, está el camino comunitario. Recordemos que Jesús enviaba a los discípulos de dos en dos, de esta forma se facilita la corrección fraterna y el cuidado del uno hacia el otro. También nos garantiza su presencia entre nosotros, cuando dos o tres nos ponemos de acuerdo en pedir juntos la reconciliación al Padre, siempre que lo hagamos en su nombre.

En ambos caminos debe estar presente el servicio a los demás.

En este sentido el Foro Ecuménico Pentecostés ha tenido muy presente siempre que el camino hacia la Unidad pasa por la actitud humilde y orante de los que lo transitan. Juntos nos ayudamos a recordar la Palabra de Dios, y juntos debemos orar los unos por los otros, facilitando celebraciones comunitarias pequeñas y grandes… Empezando nuestras reuniones mensuales con una sencilla oración. Situando también en nuestras oraciones a los más pobres y necesitados, los predilectos de Dios y las situaciones conflictivas que desgarran nuestro mundo.

Somos conscientes de que somos un pequeño brote verde del Espíritu Santo, que requiere ser regado continuamente con la oración y el amor fraterno, para no marchitarse.

TRABAJAR JUNTOS

Trabajar implica esfuerzo, físico y mental, pues el camino ecuménico trae su propia fatiga intelectual y emocional. Pero no hay mejor salario para nosotros que desear la mirada orgullosa y alegre de nuestro Padre celestial, cuando nos ve juntos anunciando con el ejemplo el Evangelio. Nuestra meta no es la Unidad, nuestra meta es seguir a Cristo, pero la mejor forma de hacerlo es juntos mostrando un mismo sentir, aunque nuestras tradiciones y culturas puedan ser diferentes. Unidad en la diversidad, unidad desde el Amor.

No nos engañemos, el mundo nos requiere con urgencia para trabajar por la Paz y la Justicia. Un trabajo que requiere inevitablemente nuestra unidad de testimonio, para hacer del Evangelio una opción de vida creíble y deseable ante los conflictos actuales de nuestra sociedad…RPJ-Comunidades-ForoEcumenico-o2

No podemos vivir anclados en los errores del pasado, sino escuchando el clamor que se alza en nuestra Casa Común y entre sus habitantes, acudiendo juntos a su llamada. Recordemos que Dios nos envía a la viña juntos, no por separado… independientemente de la hora en la que nos incorporemos al trabajo.

El Foro Ecuménico Pentecostés, en sintonía con el Consejo Mundial de Iglesias y la Iglesia Católica Romana, ha buscado siempre trabajar unidos desde la fe, sin miedo a ofrecer un testimonio común en la búsqueda de la justicia y la paz.

Juntos hemos apoyado campañas nacionales e internacionales para erradicar la pobreza, contra la corrupción, para evitar el cambio climático, para ayudar en la acogida de los refugiados e inmigrantes… y estos servicios nos han ayudado a conocernos mejor, a dialogar y a debatir, sin preocuparnos por competir, salvo en ser mejores discípulos y amigos.

Al fin y al cabo, todos necesitamos del Espíritu Santo, un espíritu libre que solo obedece a la voluntad del Padre y al que damos gracias en esta noche tan especial.

Que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros en este día y nos ayude a caminar con alegría, orar desde el alma y a seguir trabajando juntos… corazón con corazón.