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Raúl Tinajero Ramírez

Si existe una gran preocupación en la pastoral juvenil en los últimos años es todo lo referente al acompañamiento. Así se pudo constatar en el pasado mes de abril, cuando más de 600 representantes de los equipos de pastoral juvenil de las diócesis, movimientos y congregaciones nos reunimos en Granada para trabajar y reflexionar sobre ello.

Son numerosas las iniciativas grupales y personales que se ofrecen para poder ayudar a los jóvenes en esta etapa de la vida, que los lleva a la madurez. Muchas propuestas, que no solo son muestra de preocupaciones nuestras, sino de los distintos colectivos que trabajan con los jóvenes. Los jóvenes tienen una gran necesidad de ser escuchados y comprendidos y también de recibir respuestas en sus vidas, seguridades. Necesitan confianza.

Si algo sacamos claro en Granada, es la necesidad de crear una cultura del acompañamiento. Nos dice la Evangelii Gaudium en su número 169 que, «la Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos —sacerdotes, religiosos y laicos— en este arte del acompañamiento…». Por lo tanto, era necesario concienciarnos todos de esta necesidad, y proponer y motivar que esta preocupación sea real y concreta en las distintas realidades de pastoral juvenil de nuestro país.

Para ello se propuso hacer una verdadera opción preferencial en nuestros proyectos pastorales por apostar y ofrecer medios para favorecer la formación de acompañantes, laicos y consagrados, que, siendo siempre ellos acompañados, puedan ofrecer su tiempo, su vida, su oración y su compromiso, para acompañar tanto a jóvenes como a grupos de jóvenes, como al principal objetivo que es un acompañamiento personal, priorizando las relaciones y los encuentros personales, como nos propone EG en el 171.

Este acompañamiento, tan necesario, ayudará a provocar en los jóvenes un encuentro creciente con el Señor, les ayudará en su discernimiento vocacional y provocará su corresponsabilidad en la tarea evangelizadora de la Iglesia. Mantendrá viva la alegría del Evangelio, les ayudará a levantar la mirada, a retomar con gozo en el día a día los compromisos adquiridos y afrontar con fuerza y esperanza los retos del camino de la fe. De ahí la importancia y necesidad de que sea tratado como uno de los temas fundamentales en las preocupaciones de la pastoral juvenil. Y nos lleve, esta preocupación, a generar espacios y momentos que propicien en el acompañamiento.

Ánimo y adelante.

http://www.conferenciaepiscopal.es/departamento-de-pastoral-de-juventud/