Es nuestro momento…de comunión | RPJ

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Raúl Tinajero Ramírez

El trabajo previo al Sínodo sigue su curso. Un acontecimiento único, de tanta importancia, y tan relevante en nuestra Iglesia y en nuestro momento, precisa de un trabajo pausado y reflexivo, abierto a la escucha y siempre esperanzado.

 

Hace unas semanas, 40 jóvenes de toda España, representantes de distintas realidades de pastoral juvenil, se reunían en Valladolid para reflexionar, dialogar y sobre todo aportar sobre una de las cuestiones fundamentales del próximo sínodo: Discernimiento.

 

Desde el primer momento que se propuso la posibilidad de vivir este seminario, se creó una inquietud positiva por parte de todos los responsables de las distintas realidades. Algo que pudimos comprobar en los jóvenes asistentes, una vez que lo iniciamos.

Religious symbol for baptism, communion, confirmation like fishes, greeting cards or crucifix.

 

Los 40 jóvenes, en la mayoría de los casos no se conocían. Venían de distintos lugares, de distintas realidades: responsabilidades en estructuras diocesanas, en movimientos, congregaciones religiosas, institutos seculares, colegios… pero desde la llegada, la impresión para quienes les íbamos a acompañar, es que allí se daban unos lazos que trascendían a las propias relaciones humanas.

 

Se oró, se convivió, se compartió, se trabajó, se reflexionó… pero por encima de todo se mostró una Iglesia en comunión: una juventud católica, representada en estos jóvenes, viviendo desde la alegría, rompiendo los prejuicios que no nos dejan ver más allá de nuestras propias debilidades y limitaciones, hablando con naturalidad, sintiéndose escuchados, aceptando su corresponsabilidad.

 

Por supuesto que surgieron dudas, inquietudes, propuestas e ideas, que hemos recogido y que iremos poco a poco, con la implicación de los propios jóvenes, llevándolas a cabo.

 

Somos conscientes de la necesidad de seguir dando estos espacios y propiciando estos encuentros, entre los jóvenes que viven y se sienten comprometidos, en las distintas realidades eclesiales. Dándoles el lugar que nos piden y que se merecen. Escuchando sus propuestas, inquietudes, y mostrándoles que son corresponsables en la misión evangelizadora de la Iglesia.

 

Es nuestro momento. Es el momento de los jóvenes. Es el momento de la alegría. Es el momento de la esperanza. Es el momento de la COMUNIÓN. Ánimo y adelante.