RPJ / Revista de Pastoral Juvenil

3 meses ago
RPJ se renueva

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“Cambia, todo cambia”, decía la recordada Mercedes Sosa, y por eso, “que yo cambie no es extraño”.  Es una reflexión que hoy se hace la propia revista que tienes en tus manos.

Han venido nuevos tiempos, y nuestra red ha ido dejando de ser una herramienta, y ha pasado a ser un lugar donde vivir, un continente con sus torrentes caudalosos y sus valles tranquilos y fecundos. Ahí vivimos ahora. Es un continente lleno de comunicación, de vida, de emergencia… es un continente joven, vasto, lleno de exploradores y de encuentros.

¿Tiene sentido, en este continente, una revista física como esta? ¿No se quedará irremediablemente atrás, como la liebre famosa que nunca alcanzaba a la tortuga? ¿Es que se puede conducir un carro de ruedas de madera por nuestras veloces autopistas?

Permitidme una reflexión antes de la rápida y evidente respuesta que deseche nuestra intención irrevocable de seguir existiendo, de seguir sirviendo a los jóvenes y animándoles a vivir sus propios acontecimientos desde dentro y hacia fuera.

Anunciar a Jesús: cocinar a fuego lento en un mundo acelerado.

La reflexión comienza así: ¿cuánto tiempo cuesta prepararse para vivir? ¿Cuántas llamadas desoímos y a lo largo de cuántos años, hasta que por fin nuestro corazón está preparado para abrirse al amor de entrega? O permitidme una comparación más culinaria… ¿preferimos la comida rápida o el buen guiso cocinado a fuego lento? ¿Qué convierte a un joven probador de experiencias en un llamado y dado por aludido, consciente de que el “más” que le llama, es lo que le hacía tanta falta?

Démonos tiempo. Vayamos a lo esencial. Y lo esencial es germinal. Sabe de esperas y de inviernos. También de calores húmedos que por fin rompen la semilla. Permitidme estar seguro de que, de esto, sabéis bastante cuantos os acercáis a estas líneas. No dudéis de que lo esencial sigue siendo lento. No os agobiéis por la velocidad de los medios: los procesos siguen siendo personales, amasados en el día a día de cada búsqueda, de cada fracaso, de cada nueva esperanza.

Permitidme remedar algunas frases de Joan Doménech Franchesc en su libro “Elogio de la educación lenta”, que recomiendo vivamente. Cambiando educación por evangelización, algunos de los principios que él plantea quedarían así:

  • La evangelización es una actividad lenta.
  • En evangelización, menos, es más.
  • La evangelización es un proceso cualitativo.
  • Cada joven –y cada persona- necesita un tiempo específico para aprender.
  • Cada aprendizaje tiene que realizarse en el momento oportuno.
  • La evangelización necesita tiempo sin tiempo.

En definitiva, no creamos en una evangelización de golpes de efecto, de deslumbramientos y malabares. Hay que pasar noches pescando junto al otro, para descubrir juntos el gran banco de peces. Hay que sentarse a la mesa de los pecadores como lo que somos, uno más, y dialogar y compartir sin reloj. Hay que escrutar el momento oportuno (“salirle al joven a la encrucijada” decía mucho el que salió a la mía) y percibir cómo cada palabra resuena en ese diferente joven que te ha perdido el miedo porque hueles a verdad. Hay que seguir aportando cualidad, y no cantidad, pues una sola palabra, o mejor el silencio que le antecede y le precede, valen más que mucho texto.

Así que sí, seguimos, RPJ continúa. Creemos en la evangelización “a fuego lento”.

Evangelizadores jóvenes, con pocos o muchos años, linkeados en RPJ.

Dicho y bien creído todo esto, os digo sin embargo que vamos a renovar nuestra revista en el 2017. Queremos movernos con más destreza en ese oleaje en el que los jóvenes habéis aprendido a surfear mientras otros solo saltamos. Y lo queremos hacer con vosotros, incluyéndoos más en la revista a los más jóvenes.

Nuestro deseo, seguir vinculando, enredando, linkeando a tanta gente. El Fórum de los 50 años fue un verdadero Kairós de iglesia rica, plural, ilusionada, de jóvenes con los jóvenes. A toda esa gente de hace 8 años, y a los que han ido engrosando la juventud en la iglesia, os lanzamos el reto de vivir más cerca unos de los otros, más conectados, más apoyados.

Unos sois los ya metidos en harina, con tiempo amasando y metiendo panes al horno para partir y repartir, y con un corazón lleno de nombres. Gente que habéis sabido sacar los fracasos pastorales del saco de las frustraciones, y los habéis metido en el del amor verdadero. Seguramente tú que nos lees ahora, y que, a través de nuestro Gracias, escuchas también el Gracias que Dios te da cada mañana cuando preparas tu mejor talante para lo que venga.

También estáis otros pescadores, que afrontáis nuevos proyectos que tienen que ver con el mismo anuncio que Jesús hacía y hace: en el colegio, en el movimiento, en la parroquia o en el barrio, con responsabilidad, con ministerialidad, con temor y temblor, os vais atreviendo con unas clases, o un grupo, o una coordinación, o un servicio de orientación, o de acompañamiento, o de voluntariado…  Gracias por estrenaros en una misión que compartís con los que llevan más tiempo, y por formar equipo con ellos.

Pero muchos otros sois más jóvenes. Los que movéis el pulgar a velocidad del rayo y parece, sólo parece, que no escuchan; los que os acercáis si la voz de los mayores os acaricia; los que los buscáis porque, aunque a veces aburran, sabéis que siempre están y percibís en ellos el valor de lo inmutable y oléis a Jesús en sus oraciones y en sus interpelaciones. Jóvenes, los nuevos pescadores. Jesús os acaba de reclutar para su barca en la primera oportunidad en que os habéis dejado pescar, y de una vez, sin “plan de formación”, ni traspaso de súper-poderes, os pone a pescar, a sabiendas de que sólo se aprende lo que se enseña. Quizá hasta os parezca extraño suscribiros a una revista, y os llega por ahí, de la mano de los anteriores, que siempre tienen un recurso que aportar. Ojalá acertemos con vosotros porque queremos daros “más cancha” en la revista.

RPJ quiere ser un lugar de encuentro para todas estas gentes que formamos ya un lugar común y joven.

Una buena parte de la revista, quizá la mitad, la estamos repensando para los evangelizadores más jóvenes. Sabiendo que a los mayores no les va a molestar, remozamos el diseño y le damos un nuevo aire. También a los mayores les gusta “estar al día y en onda”.

Os contaremos más de nuestro cambio. Lo estamos cocinando con toda la ilusión. De momento lo anunciamos, al tiempo que os invitamos a colaborar opinando y sugiriéndonos todo aquello que pueda hacer de nuestra revista física y de su lugar digital (que nos ilusiona aún más) ese “lugar de ambiente” donde se habla siempre del “amor del bueno”. Nos lo pegáis en el Facebook.

Para ellos la sección para monitores, píldoras de formación práctica que sirvan de excusa para la reunión “un poco más profunda” que sólo preparar la actividad. Para ellos los nuevos lenguajes para nombrar lo verdadero.

La pregunta sobre cómo estamos educando a la fe, por tanto, no es retórica, sino existencial. La respuesta requiere valentía, creatividad y decisión para emprender caminos a veces todavía inexplorados”. “la misión es siempre idéntica, pero el lenguaje con el que se anuncia el Evangelio pide ser renovado, con sabiduría pastoral”

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