RPJ / Revista de Pastoral Juvenil

Lleva dos semanas saliendo en todas las cenas de Jesús con su gente, en estas misas de las fiestas de Adviento, tan jugosas. Ha salido en la lectura del día 8, y en la del domingo 18. Gabriel, que va y con eso de ser ángel nos enseña a los que vamos de anunciadores de Buenas Noticias, cómo se hace eso… Y es que este ángel lleva siglos haciéndolo, y le sale la cosa que ni pintada.
Lo primero, lo que hizo con María para anunciarle la liada del siglo (¡qué siglo, si van ya dos milenios!). Con María fue impresionante como evangelizador. Miren si no, paso a paso, cómo fue ese anuncio:
• Alégrate: lo primero. Antes que nada, alégrate. Y con el mismo verbo que empleó el profeta Sofonías para con los desiertos y páramos: jaire. Qué bueno si es eso lo primero que te digo cuando comienza la clase de reli, o el retiro o campamento, o la reunión para recoger juguetes, en estos días. Alégrate, joven, no seas páramo ni paramecio, alégrate.
• Llena/o de gracia! Lo segundo, reconocer la belleza que hay en ti, en todo joven, en tu mirada, en tus gestos, en tus dudas también. Y decírtelo, sin miedo: te sobra talento y donosura, joven. ¡Qué de cosas te han regalado ya!
• El Señor está contigo. No contra ti, sino contigo. Nada de invadir tu espacio ni reprimir tu yo, ni menospreciar tus sueños, ni bloquear tus tentativas. No. Contigo es contigo. Siempre. Contigo.
• No temas. No tienes fe porque tienes miedos. Esa es la única razón. Dime cuáles son y no temas. Si puedes, quítalos, Si no puedes, con miedo y todo, lánzate.
• Pondrás nombre a la vida que Dios quiere hacer nacer en ti: pondrás nombre a eso que ya te ha embarazado buenamente de vida y alegría. Ese proyecto, ese detalle, esa relación, ese pequeño compromiso, esa amistad, esa poesía a medio escribir… Ponle nombre a todo lo que sale de ti y viene de Dios. Y ponle un nombre que suene a Dios y a salvación. A Dios que libera.
• Para Dios no hay nada imposible. Son tus “no puedos” los que te quitan la alegría, la fe y todo lo que venga. Y eso es porque luchas sólo, y no con Dios. Con Dios en la vida se lucha mejor, no hay “no puedos”. ¿Quieres ejemplos? ¿Cuántas Isabeles podríamos señalarte?
Me dirás que esa joven era fácil, la típica muchachita interesada en la clase de reli, líder del grupo, comprometida a tope…, Quizá. Puede ser que ya María estuviera cerca de Dios, pero no me negarás que Gabriel la preparó bien para la liada que venía. Y dijo que sí. Y un sí que es sí (igual que hay noes muy noes, ¿cierto?)
Y luego la cosa siguió con José, que estaba bastante rebotado de Dios y sus ángeles, de milagros y de liadas embarazosas. Y con José también se atrevió. Si tú eres más José que María, aquí va la estrategia de Gabriel.
• Primero te engancha por los sueños. Sí, los sueños. Qué territorio tan juvenil y tan bello para evangelizar: los sueños. Qué joven no sueña. Y qué alegría tan inmensa cuando me dejas entrar en ellos y te puedo poner cara de asombro, o de pregunta, o de apoyo… Más alegría todavía en este último caso, de “tranquilo que estaré ahí”.
• Segundo, Hijo de David. Otro buen punto de amarre, el quién eres, de quién eres hijo, a quién te pareces… Si tienes los rasgos de David es que sabes hacer poesía por las noches y sabes unir a la gente por el día, sabes de tropiezos y también de pedir perdón, sabes de construir países con palabras, de hacer redes con tus mensajes… tantas cosas sabes si eres Hijo de David. Si no, dime, de quién eres hijo, a quién te pareces.
• Y lo tercero y definitivo, un par de imperativos: acoge a esa chavala, y ponle un nombre de salvación. En imperativo. Reconócelo, a veces hay que decirte así las cosas, en imperativo. Porque si no, dejas que los reparos crezcan y crezcan y las excusas pueden ser no una, sino mil, y te enrollas, y te atascas. Me encanta el final de la historia de José: se despertó e hizo lo que el ángel le había mandado.

Total, que me voy a enterar de si este Gabriel tiene algún curso online para anunciar. Lo que le pillo en estas lecturas, me gusta. Este tío es un Crack de la Evangelización.

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