RPJ / Revista de Pastoral Juvenil

Están de moda las trilogías, y estos últimos números han dado noticia de una de las más apasionantes y épicas de cuantas se puedan filmar, la de tantos hombres y mujeres que desde la educación han transmitido el Evangelio, desde la Evangelización han educado y hecho crecer a nuevas personas, y todo ello para cambiar esa tozuda realidad que, parece que no, pero sí cambia, vaya que sí. Educar, Anunciar, y ahora, Transformar.

Y es que cuando hay muchas personas, y en la iglesia “las estamos”, que apuestan fuerte por no dejar de soñar mientras Dios no lo haga, y no lo ha dejado de hacer nunca, pues entonces la utopía está presente como la levadura en la masa y fermenta todo el pastel.

La realidad puede ser cambiada, porque las personas podemos cambiar. Y porque el Evangelio cambia. Cómo me gusta esa frase, tan evangélica (de hecho algún grupo evangélico americano la va extendiendo en millares de camisetas.

Algunos de nosotros fuimos educados y evangelizados en la época de la ética de la transformación social, con sus análisis del Ver, Juzgar y Actuar, con sus estrategias no-violentas (algunos fuimos incluso objetores e insumisos a cosas que ya no existen gracias a aquello), con sus marchas y reivindicaciones, con la liberación como Evangelio… Y muchos de nosotros hemos mantenido ese espíritu de utopía aunque deje de estar de moda y pegue más lo subjetivo-intimista.

No hay aporía. Lo interior nos lleva a lo exterior. Y el exterior es el vecino recién llegado que no sabe hablar bien castellano. Y el exterior es el parado que aunque la crisis pasa para muchos, él se queda en el banco. Y el exterior es la mujer golpeada, o el niño entre dos fuegos paterno y materno, o la abuela sola, o el discapacitado que ni modo de encontrar empleo. Y la guerra que está lejos, pero se fabrica en casa. Y la nube gris que yo mismo he generado. Y los dolores de la tierra que pareciera quejarse de tanto maltrato.

Lo interior es también compasión, padecer con el otro para poder así tenderle la mano y encontrarme más yo en el abrazo. Lo interior es metanoia personal para el cambio social y para el cuidado de la vida planetaria. No hay aporía, todo confluye.

Seguiremos aportando nuestra sensibilidad calasancia en este 400 aniversario ya inaugurado de una congregación empeñada en reformar el mundo, sembrando en él personas nuevas. Una escuela del sol que quería encarnar y poner en horario y calendario las utopías más luminosas de aquél siglo: Campanela vislumbraba ya la ciudad del sol, y Calasanz preparaba sus primeros habitantes.

No puedo dejar de mencionar palabras de Francisco dirigidas a toda la orden: Por encima de todo, sigan las huellas que los niños y los jóvenes llevan escritas en sus ojos. Mírenles a la cara y déjense contagiar por su brillo para ser portadores de futuro y esperanza. Dios les conceda encontrarse proféticamente presentes en los rincones donde los niños sufren injustamente.

Hoy más que nunca necesitamos una pedagogía evangelizadora que sea capaz de cambiar el corazón y la realidad en sintonía con el Reino de Dios, haciendo a las personas protagonistas y partícipes del proceso.

Sigamos generando vida que cambie la vida. Apostemos por la utopía y la compasión, por el hermano y el planeta, por la inteligencia sintiente y el sentimiento que reflexiona y busca caminos nuevos, por el niño y la niña, por el joven, que portan ya en su mirada un mañana diferente.

Juan Carlos de la Riva Sch. P. | Director de RPJ

 

 

2 thoughts on “Educar, anunciar, TRANSFORMAR

  1. Felicidades! P. Juan Carlos por su nombramiento. Un abrazo.
    Este año jubilar es una invitación a revisar la acción educativa desde las palabras del Papa Francisco y las de nuestro querido P. General. Desde mi experiencia en el colegio pienso que hay que ir tras la huella de Calasanz como el hombre que descubrió una vocación adicional y,al mismo tiempo,la pasión por los niños sin educación. Necesitamos ser educadores apasionados del evangelio y del conocimiento para llevarlos a nuestros destinatarios con el fuego del amor.
    Gracias por tan bonito trabajo. Felicidades y que el Señor le permita seguir siendo instrumento de su amor.

  2. buenisima esta revista soy de poco hablar pero te felicito por el trabajo realizado en esta revista se ve que le pones corazón

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