RPJ / Revista de Pastoral Juvenil

Antes de la religión, estaba el hombre, el ser humano en su condición libre y creativa. La religión más que un invento humano es el fruto de su anhelo, de su radical naturaleza de ‘ser creado’. Al igual que forma parte de la entraña humana amar, entregarse, crear, proteger, desear… surge la necesidad de sentirse ‘de Otro’, orientado y generado por quien me supera porque me ama. Sentirse amado es sentirse creado. Y sentirse creado es reconocer que el centro y la fuente de la vida no comienza y acaba en mí sino en Otro. Es casi una verdad de perogrullo: no soy porque soy, sino porque he sido ‘hecho’. Y en cuanto me reconozco en el límite, puedo vislumbrar y atisbar un horizonte interminable, eterno, divino. Dios no es invento, es marca original, anhelo vital sed sempiterna. Y que cada cual si sitúe.
¿Por qué ese enconamiento contra la/s religión/es? No conozco religión con un dios que no desee el bien del ser humano y la fraternidad entre los mismos. ¿Acaso es peligroso y nefasto el deporte porque algunos vehiculan su afición por medio de la violencia? ¿Acaso es peligrosa la música porque algunos la utilicen para lanzar proclamas xenófobas, homófobas o destructivas? ¿Acaso es peligrosa la fotografía porque algunos la utilicen para mostrar a la mujer como objeto sexual?… Y si eso ocurre en muchas realidades de la vida, ¿por qué tendemos a globalizar los actos de algunos religiosos a la categoría de norma y realidad total de la Religión? Creo que no se está actuando con rectitud, y cuando eso se da, hay que desenmascararlo. Partir de lo particular para generar alarma social sobre una realidad global es indecente y malévolo, no es información sino manipulación.
Desde hace tiempo, puestos a denunciar algunas realidades ‘particulares’, veo que la tensión de un partido de fútbol y el azuzamiento de los aficionados viene alimentado, alentado y animado por “algunos” medios de comunicación, bajo pretexto de ‘información’. Si luego se dan hechos violentos se rasgan las vestiduras ante la ‘barbarie humana’ y aprovechan para llenar páginas de sus diarios, espacios televisivos y blogs.
Desde hace años España está a la cola de la educación del mundo mundial y su sistema educativo y los que lo llevan a cabo son unos patanes incapaces de subir en la escala OCDE, o al menos, es la conclusión que uno saca leyendo ‘la información’ que se publica. ¿Y nadie cae en la cuenta que nunca hemos tenido tantos medios, tan buenos profesionales de la educación y que tenemos a la generación mejor formada de la historia? Solo hay que ver que en vez de quemar a los medios de comunicación que no hacen más que denigrar, los respetan educadamente sin atentar contra ellos. Y hasta se piden firmas para acabar con los Programas basura.
Desde hace tiempo, hay ‘algunos’ medios de comunicación que casi siempre que hablan de una institución (Iglesia Católica) es para dar noticias morbosas, desagradables porque ‘es información’. ¿Y no lo es toda la realidad de solidaridad, educación, asistencia a las personas empobrecidas, contribución a la cultura y un largo etcétera de esta misma Institución?
Desde hace tiempo, hay ‘algunos’ medios de comunicación muy interesados en emparejar yihadismo a refugiados, en nombre de la ‘información’… Y viendo estas realidades me pregunto:
¿Los jóvenes yihadistas que atentaron en París lo hicieron llevados por la experiencia religiosa del Dios del Corán o por la ‘información’ que se les ha transmitido del mismo? ¿Los emigrantes africanos abandonan sus países por la fe que profesan o por la falsa información de un paraíso que no existe? ¿Las chicas del este y subsaharianas acaban en una red de prostitución porque confunden la puerta de una iglesia con la de un club de alterne o porque son víctimas de una falsa información de trabajo? Y podríamos seguir… ¿qué genera más víctimas y enfrentamientos, la religión o la información (falsa o ausente)? Si tan eficaz y necesaria es la buena información, ¿por qué en vez de denostar una y otra vez el aspecto religioso de los enfrentamientos -que es mínimo- no se informa del tráfico de armas, del comercio bélico, de los intereses económicos de muchos gobiernos en las guerras,… Siempre es más fácil patear el culo al que no se queja o calla por virtud.
Si por religión se entiende la capacidad del ser humano a re-ligarse a una realidad que le absorbe y capta de tal manera que es capaz de reorientar sus pensamientos, deseos y actos desde ella, estoy de acuerdo, pues la religión del dinero, de la apariencia, del sexo, de la ambición, del poder… generan las guerras.
Pero hoy, tocar a los medios de comunicación y su ‘información’ es como blasfemar en la Edad Media. En unos segundos te hacen un juicio sumarísimo declarándote miembro de una red en contra de la libertad de expresión, amordazándote a la fuerza por los medios que controlan y quemándote vivo en un artículo periodístico sin rigor, una noticia de 10 segundos en televisión o sublevando a la chusma con un irónico tuit para que griten mientras ardes vivo. Sin duda, un icono hermoso de la democracia que defienden los que gritan que arderemos mientras ocupan un sillón consistorial. O los que montan emisoras de TV para defender sus ideas al estilo de autos sacramentales donde todos piensan y jalean lo mismo y se van contentos a dormir tras haber ‘bañado al gato’… Para que al final del noticiero, aparezca la voz serena y convencida de aquél que con vaselina nos la colaba diciendo: “Así son las cosas y así se las hemos contado”. ¡Toma información!

Carles Such  / Director de la RPJ

viñetas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *